Botiquín de viaje: qué llevar (y qué no) estas vacaciones
Un botiquín bien pensado pesa poco y resuelve el 90 % de los sustos del verano.
Cada julio atendemos en el mostrador la misma escena: alguien que sale de viaje "mañana a primera hora" y quiere llevarse media farmacia por si acaso. La buena noticia es que no hace falta. Un botiquín de viaje eficaz cabe en un neceser pequeño si se elige con criterio.
Los imprescindibles para cualquier destino
- Analgésico y antitérmico: paracetamol o ibuprofeno, en el formato que uses habitualmente.
- Suero de rehidratación oral en sobres: ocupa nada y es lo primero ante una gastroenteritis, sobre todo con niños.
- Antihistamínico oral para picaduras y reacciones alérgicas leves.
- Termómetro digital compacto.
- Tiritas de varios tamaños, gasas estériles, esparadrapo y un antiséptico (clorhexidina en monodosis viaja mejor que el frasco).
- Protector solar y aftersun: en verano no son opcionales, son la base.
- Repelente de insectos adecuado al destino (no es lo mismo la playa de Cádiz que el sudeste asiático).
Si tomas medicación crónica
Lleva siempre unidades de sobra para varios días más de los previstos: los vuelos se cancelan y los planes cambian. Reparte la medicación entre el equipaje de mano y la maleta facturada, y viaja con el informe médico o la receta si llevas medicamentos que puedan requerir justificación en aduanas (ansiolíticos, opioides, jeringas de insulina).
Ojo con el calor: las insulinas, algunos colirios y ciertos antibióticos en suspensión necesitan frío. Existen neveras de viaje isotérmicas específicas; pregúntanos y te decimos cuál se adapta a tu tratamiento.
Viajes al extranjero: planifica con tiempo
Si tu destino requiere vacunación (fiebre amarilla, hepatitis A, fiebre tifoidea…) o profilaxis antipalúdica, la cita en el centro de vacunación internacional debe pedirse con un mes de antelación como mínimo. En Sevilla el centro de referencia gestiona citas online; si viajas este verano y aún no lo has mirado, hazlo hoy.
Qué NO llevar
- Antibióticos "por si acaso": nunca deben tomarse sin diagnóstico. Automedicarse con antibióticos es ineficaz en la mayoría de las diarreas del viajero y contribuye a las resistencias.
- Medicamentos sueltos fuera de su envase: sin caducidad ni prospecto son un riesgo, y en aduanas generan problemas.
- Colirios o jarabes ya abiertos hace meses: revisa el símbolo PAO (el bote abierto con un número de meses) antes de meterlos en la maleta.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de tu médico ni el consejo personalizado en la farmacia. Ante cualquier duda sobre tu tratamiento, consúltanos.